15 de mar de 2008

Diálogo

AL SALIR DE CASA

- Buenos días, señora Martínez.
- Buenos días, señor Gómez. ¿Cómo está usted?
- Muy bien, gracias. ¿Y usted?
- Perfectamente.
- Es usted muy madrugadora.
- Y usted también muy madrugador. ¿Cómo se levanta usted tan temprano, si nadie le obliga a hacerlo?
- Porque hace una hora que estoy despierto, y cuando me despierto no sé quedarme en cama.
- ¿Va usted muy temprano a la oficina?
- A las nueve estoy allá; pero antes debo vestirme, afeitarme, tomar el desayuno, leer el periódico y andar dos kilómetros de mi casa a la oficina. Todo esto lleva mucho tiempo y me obliga a levantarme a las siete.
- ¿No va usted a la oficina en su coche?
- A veces voy en el coche, pero estos días está en reparación y no me queda otro remedio que ir a pie.
- Es bueno hacer un poco de ejercicio por la mañana.
- Es verdad; pero al mediodía debo regresar, y por la tarde ir y volver otra vez.
- ¿Por qué no toma ud. el autobús?
- Porque va muy lleno y no me gustan las apreturas. Prefiero ir a pie.

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